domingo, 22 de septiembre de 2013

Nunca antes me habías saludado con un beso en la boca



Después de decirme que no te gustaban los gatos
Mojaste tus dedos entre mis piernas
reconociste un sabor distante
más tarde me pedirías que te la chupara en el asiento de atrás
solo para recordar que las coversaciones pueden ser eternas
y que podés reiventar la palabra infidelidad
Encima de las mesas sonaba una horrible canción que decía te amo
y acordamos ignorarla haciendo un pacto de incomodidad
sin detener la trayectoria de un beso.
Si aun tuvieras el pelo verde, tal vez me dejarías usar tu rifle
Y tendríamos un mauser que mata el pasado
Un perro que contrarreste esas ocho patas felinas
Y otra juventud que nos ayude a decidir
o por lo menos a esperar

miércoles, 28 de agosto de 2013

Bien so...

I.
¿Qué te hacés cuando te vas?
¿Adónde es que te vas con esos ojos que fusilan incertidumbres?
Pienso en vos y en mí, en nuestra complicidad
y los que esperan en casa junto a muebles y culpas
A fin de cuentas ni nosotros lo sabemos bien
¿pero qué putas es verdad?
¡pero qué puta es la verdad!

II.
Te extraño, como siempre,
pero más que siempre cuando dejás rastros:
el tacto que perdura rebelde y necio frente a las distancias,
el olor traspasado, que testifica la ausencia de espacio entre los dos;
cada detalle de la geografía recurrente de tu cara, tus manos y tu pantalón.

III.
¿Cuál es tu regreso?
Es decir,  no sé si volvés a mí como si llegaras
de nuevo a la habitación de tu infancia
o si soy el escape prohibido que valida tu regreso al hogar
¿qué más posee cada una en tu vida?
Saco tus cuentas y como saldo no sé qué me corresponde.

IV.
No tengo más disquisiciones
las vueltas que sigo dando ya no son para entender
y nada importa si total me decido a creerte
porque tengo un vacío de necesidad
Que debe bastarme recordar que te vi y me besaste con la sorpresa de tu lengua historiadora
y las obligaciones cruzaron calles y tiempo para arrastrarte a ese sitio
donde solamente queda mi nombre como maldición e ironía
para recordarte que sigo acá contándote toda disponibilidad
y confesando que que hoy que ya no estás
no me atrevo a pedirte otro encuentro
a reclamarte ciertas promesas
a decirte que me haces falta
o mandarte un mensaje al celular

jueves, 8 de agosto de 2013

Un día triste

Miserable
me siento opaca
como una copia mal hecha o una foto desteñida.
El mundo no me habla
a pesar de la ternura de las niñitas que tocan
el piano a manotazos o juegan a ser fantasmas terribles.
Tengo la impresión de las actrices que fueron famosas
y ya nadie recuerda en sus abluciones clandestinas.
Esta trsteza de hoy
no es igual a cualquiera,
cala en lugares inhabitados y
clausurados
es honda y abnegada, va más allá de cualquier nosotros
de él y de vos.
Hoy me siento una sombra, un cuerpo de llanto que intenta
escaparse de mi cuerpo-piel
un malestar
un beso de Judas en los labios
un nudo de palabras atragantadas
o una sonrisa torcida
atascada como una pelota de navajas
bajando por la garganta
como cada trago de miedo y de final